IGL International Golf League

El golf profesional se ha construido históricamente alrededor del jugador individual. IGL (International Golf League) surge para cuestionar esa lógica: una liga por equipos que introduce en Europa el espíritu competitivo y el espectáculo característicos del golf americano. El desafío consistía en definir la identidad de una nueva competición capaz de romper con los estereotipos de un deporte tradicionalmente asociado a la formalidad. La marca se articula en torno a valores de liderazgo, valentía y rebeldía, condensados en el lema “TEAM IT UP!”, un juego de palabras que resume la esencia de la liga: transformar el golf en una experiencia colectiva donde el equipo eleva la intensidad del juego. El sistema visual creado junto a WILDOOM toma como punto de partida los pequeños detalles del propio deporte —el pattern de las pelotas o el ADN cromático de los verdes del campo— combinados con una tipografía irreverente que desafía los códigos tradicionales del golf. A partir de ahí se estructura una jerarquía de marca y un ecosistema de identidades para los equipos, configurando un universo visual preparado para crecer junto a la competición. Porque cuando una liga nace para cambiar las reglas del juego, la marca debe ser la primera en hacerlo.

El golf profesional se ha construido históricamente alrededor del jugador individual. IGL (International Golf League) surge para cuestionar esa lógica: una liga por equipos que introduce en Europa el espíritu competitivo y el espectáculo característicos del golf americano. El desafío consistía en definir la identidad de una nueva competición capaz de romper con los estereotipos de un deporte tradicionalmente asociado a la formalidad. La marca se articula en torno a valores de liderazgo, valentía y rebeldía, condensados en el lema “TEAM IT UP!”, un juego de palabras que resume la esencia de la liga: transformar el golf en una experiencia colectiva donde el equipo eleva la intensidad del juego. El sistema visual creado junto a WILDOOM toma como punto de partida los pequeños detalles del propio deporte —el pattern de las pelotas o el ADN cromático de los verdes del campo— combinados con una tipografía irreverente que desafía los códigos tradicionales del golf. A partir de ahí se estructura una jerarquía de marca y un ecosistema de identidades para los equipos, configurando un universo visual preparado para crecer junto a la competición. Porque cuando una liga nace para cambiar las reglas del juego, la marca debe ser la primera en hacerlo.